Si hablamos sobre martillos hidráulicos, lo estamos haciendo acerca de uno de los implementos más exigentes en obra. Bien utilizados, son equipos de altísimo rendimiento. Por el contrario, una deficiente gestión de estos termina derivando en daños y reparaciones que acaban saliendo muy caras. ¡Es algo que vemos habitualmente en Rada Galicia! Y es que nuestros especialistas en maquinaria de obra pública en Santiago de Compostela trabajan frecuentemente con clientes que, lamentablemente, han cometido alguno de los errores frecuentes que detallamos a continuación.
1. Trabajar en vacío de forma prolongada
Cuando el cincel no encuentra resistencia y el martillo golpea en el aire, los impactos se transmiten directamente a los componentes internos sin que el material los absorba. Y hay que tener mucho cuidado con ello porque este funcionamiento en vacío genera un desgaste acelerado del sistema de percusión y puede dañar el portacincel. La regla de oro es muy clara: si el cincel no está apoyado sobre el material, el martillo no debe estar en marcha.
2. Usar el cincel como palanca
Nuestros especialistas en maquinaria de obra pública en Santiago de Compostela pueden confirmar que es un error más común de lo que parece. Al intentar mover o voltear un bloque apoyándose lateralmente en el cincel, se generan esfuerzos transversales para los que el equipo no está diseñado. El resultado suele ser la rotura del cincel o, en casos más graves, daños en el portacincel y en la carcasa del martillo hidráulico.
3. No respetar la presión y caudal del portador
Cada martillo tiene especificaciones concretas de presión y caudal hidráulico que deben coincidir con las del circuito de la excavadora. Si el caudal es excesivo, el equipo trabaja a una frecuencia de golpeo mayor de la prevista y los componentes internos se sobrecargan. Si es insuficiente, el rendimiento cae drásticamente. Por lo tanto, antes de instalar uno de los implementos hidráulicos que vendemos en Galicia, es imprescindible verificar siempre la compatibilidad con el portador.
4. No lubricar el cincel con la frecuencia adecuada
La lubricación del cincel reduce la fricción en el portacincel y disipa el calor generado por los impactos. Tenga en cuenta que descuidarla acelera el desgaste de las buchas y puede provocar que quede bloqueado. En este sentido, los fabricantes recomiendan, como norma general, lubricar cada dos horas de trabajo con el martillo hidráulico, aunque en condiciones de alta exigencia este intervalo puede acortarse.
5. Golpear siempre en el mismo punto
Concentrar los golpes en una zona muy pequeña, especialmente en roca dura, hace que el material ceda menos de lo esperado y que el cincel trabaje en exceso sin avanzar. La técnica correcta consiste en trabajar la periferia del bloque para generar grietas que faciliten la fragmentación progresiva, reduciendo el esfuerzo y prolongando la vida útil del equipo.
Le ayudamos a cuidar de su martillo hidráulico en Galicia
¡Evitar estos errores es la forma más directa de proteger su inversión! En el caso de que necesite asesoramiento técnico o recambios para martillos hidráulicos en Santiago de Compostela, no lo dude: contacte con el equipo de Rada Galicia.